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Aprender a relajarse

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Lo que nos pasa a muchos opositores los días previos al examen es que los nervios nos pueden y nos juegan malas pasadas como hacernos olvidar cosas que ya habíamos estudiado y nos sabíamos o darnos pequeños ataques de ansiedad y nos hace pensar que vamos a suspender, que todo por lo que hemos luchado no va a servir de nada.

Pues bien, esperemos que con estas técnicas os podáis relajar un poco y afrontéis con otros ojos los exámenes.

La primera técnica es para relajarse y se parece mucho al yoga sin llegar al nivel de un experto en el mismo. Se trata de sentarnos en una silla o en la cama, en cualquier sitio donde nos sintamos cómodos y podamos estar relajados y sin interrupciones. A mí me suele gustar estar a oscuras porque me relajo más fácilmente pero eso también depende de la persona.

Ahora cerramos los ojos, pero sin apretarlos, como si nos fuésemos a dormir (sin hacerlo) e intentamos no pensar en nada. Al principio es bastante difícil así que vamos a utilizar un pequeño truco que uso yo cuando no puedo vaciar mi mente y es pensar en el color blanco. Se trata de que tanto tu mente como tus propios ojos piensen en el blanco y, de hecho, cuando te esfuerzas un poco notarás que la oscuridad de tus ojos ya no es tan negra como antes, sino que empieza a verse más blanco. Ese es el nivel en el que conseguimos estar completamente relajados.

En ese instante debemos tomar consciencia de todo nuestro cuerpo. Tratad de asimilar los sonidos que oís y pensad en lo que lo genera. Poco a poco vuestra mente se habrá ido vaciando de malos pensamientos y de inseguridades y cuando volváis a abrir los ojos os encontraréis con otra realidad que es que podéis enfrentaros al examen y a cualquier cosa.

Otra técnica es para el día del examen y es básicamente esa técnica explicada anteriormente pero más sencilla y utilizando la respiración; se trata de pensar, cuando tenemos el examen delante, única y exclusivamente en respirar, sólo en eso, y cuando hallamos respirado de una forma constante, sabiendo lo que hacemos, mandar a nuestra mente pensamientos positivos sobre el examen (no es difícil, lo voy a conseguir, esto lo he estudiado,…). De esa manera nuestro cuerpo comienza a relajarse y, conforme vamos señalando preguntas que sabemos que son correctas, el alivio y la felicidad nos van embargando.

Probad las técnicas, son eficaces.


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