Muchas veces el día antes del examen nos sentimos bastante mal. Los nervios se nos meten en el cuerpo y no nos podemos quedar quietos.
O lo que es peor, nos quedamos totalmente en blanco, como si no hubiéramos estudiado nada y, aunque queramos estudiar, no hay manera de hacerlo, es como si fallásemos al repasar en todo lo que días antes nos sabíamos al dedillo.
En esos momentos nos entra el pánico y nos desanimamos pensando que para qué nos vamos a presentar, que vas a hacer el ridículo…
Pues bien, lo primero que hay que hacerse es tranquilizarse. Respira hondo y deja los apuntes a un lado. Ahora mismo tus apuntes no te sirven de nada, eres tú el que bloquea los conocimientos porque estás nervioso, por eso necesitas tranquilizarte y pensar que vas a hacerlo lo mejor posible.
Nunca dejes para ese último día algún tema sin estudiar (o para repasar esquemas,…), ese día tienes que sabértelo todo y recitarlo como si estuvieras leyendo en voz alta un libro; de esa forma no tendrás tanto agobio en el cuerpo.
No te acuestes muy tarde, aunque no puedas dormir deja reposar a tu mente. No pasa nada que te levantes antes, dicen que lo que se estudia durante la primera hora de la mañana se retiene mucho mejor, pero no va a ser el caso si no dormimos antes porque con la tensión el cuerpo se estresa y nos puede salir al contrario, que olvidemos lo que acabamos de estudiar.
Así que: Tranquilo, repasa, duerme y ¡suerte en el examen!



