Haciéndome eco de varias noticias aparecidas recientemente en los medios de prensa escrita, parece ser que, frente a la crisis, no hay mejor manera de paliarla que saliendo a cazar a profesionales del empleo público.
De todos es sabido que los funcionarios siempre han recibido calificativos despectivos, haciéndose referencia al poco trabajo que tienen, a un horario envidiable, un sueldo elevado y, en definitiva, lo mal y poco trabajadores que son. A toda esta gente le diría que las puertas de las universidades, academias de oposiciones, convocatorias de oposiciones, etc, son para todos, y las cogen aquellas personas que, o bien quieren o bien pueden con ello.
Resulta que, en algunos municipios, las administraciones (formada, curiosamente, por funcionarios) están vigilando la labor que desempeñan los funcionarios. A la mínima que se retrasan en su asistencia al puesto de trabajo, expediente. Se está implantando un sistema de control de entrada y salida del trabajo, como si todos los funcionarios tuvieran que comportarse de tal manera exigida en un régimen castrense. Además, se están justificando la supresión de pluses por alegar la falta de importancia en las tareas que llevan a cabo.
Otra manera de acabar con tanto funcionario sería que los propios interesados pudieran conocer el modo en que estos profesionales trabajan. Por ejemplo, en Valencia y Benidorm, los funcionarios de las administraciones trabajan con ordenadores de doble pantalla. ¿Qué se consigue con esto?… Sencilla respuesta: los interesados aprenden el modo en que los funcionarios buscan la información y, posteriormente, ya no les será necesaria la tarea de estos profesionales que realizan más tareas, además de buscar información.




